Seguramente estamos a unos 50 grados en Madrid. Si, ya se que es una exageración, pero sí se siente. Hoy a las 7:40 de la tarde, caminando frente a la Cibeles con el sol quemandome la piel, el termometro marcaba 38 grados. ¡38 grados! Y con esto del calentamiento global, la contaminación, el tratado de Kyoto y Osama Ben Laden suelto seguro que el verano dura, al menos, hasta Noviembre. Al menos.
Apenas una semana de calor asfixiante aquí y ya siento que no aguanto. Seguramente soy la reencarnación de Nanuk el esquimal. La piel me pica, los labios comienzan a partirse, me arden los ojos y la mala leche fluye con una facilidad asombrosa.
Me voy a dormir. Será mejor así. Quizá los animos cambien en unas horas, mi cerebro se relaje y deje de estar tan irritable. Además, tengo que levantarme temprano para ver el partido México - EEUU.
Los Ratones Verdes de Javier Aguirre contra los Libertadores Duraderos de John Ashcroft.
16.6.02
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