8.11.05

Martes

Y se siente como jueves. ¿qué no? Pero retrocedamos.

El fin de semana tuvo sus eventos. Festejamos el cumpleaños de Pachu el sábado. Carne asada en PEC HQ y unas cuantas cervezas (nueve, para ser exactos). Tranquilo. Dejé mi regreso a las Fausticones para el día siguiente, a pesar de que el Mudo me invitaba a "recordar viejos tiempos" (¿Para qué? ¡Si lo que quiero es olvidarlos!).

Domingo. El Real Madrid sigue ganando sin demostrar demasiado. El Barcelona de vez en cuando saca destellos de lo que fue la temporada pasada. No dudo que si siguen subiendo se lleven de nuevo la liga. De ahi pensaba ir a la conve, de hecho iba manejando cuando llamó el Mudo: se había ido hacía una hora. Danny no fue ese día, falta achacada por el Mudo a una pachanga sabatina (se desconoce si esta la disfruto vestido de panda o de civil). Si así se perdía en parte la razón para ir (que era para hacerle ruido a El Arsenal), cuando el Mudo me dio su diagnóstico las ganas se hicieron incluso menos: triste y bizarra. Sergio Aragonés solo en su mesa, ignorado por todos los que iban a enseñar sus disfraces o a cambiar algunos DVDs de anime. Nada sorpresivo, realmente.

Ayer en la mañana veía en el Telediario una nota de la con en la que un tipo disfrazado del Fantasma de la Ópera (¡gak!) hablaba de la carrilla que le había caído de camino al evento. También salía alguien de Vid hablándo de cómo los mexicanos desde chiquitos aprendían que Memín Pinguín era un negrito muy simpático (¡y noble!), y que por eso ese era el comic mejor vendido de la historia del país. Para los medios el interés estaba en los frikis disfrazados y el último "fenómeno mediático" salido del medio (que ya está bastante rancio).

Las convenciones han venido tomando un camino extraño. Primero está el Cosplay, eso es innegable. Ligado a eso están las exposiciones de artes marciales (por alguna extraña razón los geeks que leen manga y ven anime están muy interesados en demostrar sus "dotes" de artemarcialistas). Luego el anime (mucho más que el manga, especulo, ya que es más fácil "ver" que "leer"). Y por último los juegos de mesa, sobre todo los de rol y de tarjetas. Yo creo que ahi ya englobe el 90% de una "convención de cómics" cualquiera. Nótese la ausencia de cómics, claro.

¿A qué voy con todo esto? A ningún lado, realmente. Sólo resumiendo la triste realidad del mundo de los cómics regiomontanos (y nacionales). En uno de esos eventos daría igual que estuvieras buscando una Playmate (en carne y hueso) o un comic de Charles Burns: imposible encontrar cualquiera de los dos.

Hablar así de comics me deprime. Carajo.

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