Joan Laporta era un desconocido, incluso durante el comienzo de su campaña por la presidencia del Barcelona; todo su equipo era de desconocidos y nadie lo tomaba en serio. Hasta que dijo que tenía a David Beckham amarrado para dejar Manchester por la Ciudad Condal si ganaba la presidencia. Mientras tanto Posh Spice buscaba escuela para sus hijos en Madrid, visitaba los centros comerciales exclusivos de la Castellana y la prensa del corazón madrileña tenía sueños húmedos con la parejita... las posibilidades son infinitas con los Beckham en Madrid.
Mientras tanto en Barcelona los dos favoritos para la presidencia del club rapidamente desaparecieron del panoráma en la recta final de la campaña y Joan Laporta ganó. El domingo pasado mostraba su sonrisa Colgate a las cámaras siendo ya el presidente más joven de la historia del Barcelona. Y los hinchas culés se olvidaron de Riquelme y Saviola y Kluivert y soñaban con un Beckham vestido de azulgrana; y la creme de la creme de la sociedad catalana no podía esperar a oler el perfume de Posh en alguna fiesta o recepción.
Y hoy, Beckham es del Real Madrid. Y Florentino Pérez sonríe con una mueca diabólica mientras duerme.
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