Asi se llama. Diminutivo de Gilipollas. Aunque no se cómo le vayan a decir en su nueva familia austriaca. Me acaban de avisar que Gilito salió hoy a las 6:30 de la mañana hora española hacia su nueva casa en Austria, en donde lo han adoptado.
Lo compré hace casi tres años. Lo vi en la ventana de una veterinaria y al día seguiente fui por él. "¿Está seguro de que quiere a ese?". "Sí, ¿porqué?". "Es que ese tiene muy mala leche. Debería de llevarse el otro". Pues no, me lleve a ese y, en efecto, tenía muy mala leche. Todavía conservamos Lesslye y yo algunas cicatrices como recuerdo de esa mala leche. Pero fuera de sus prontos y sus pequeñas emboscadas era un buen gato. Nunca destrozo nada y me hizo compañía durante algunos días difíciles.
La decisión de dejarlo allá no fue fácil; no podía traerlo a México y no podía mandarlo con mi hermano a Barcelona, y un albergue me habría salido en un ojo de la cara. A última hora encontramos a Teresa, quién lo acogió desde entonces y le buscó un hogar. En este mail me dice: "Me he despedido de él diciéndole que a ver si su suerte, que esperemos sea buena, me compensa tanto trajín por salvarle." Desde aca le deseo lo mismo al pinche gato gachupín... lo extraño, pero estoy seguro que se la va a pasar bien cazando austriacos.


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