He dormido sólo unas pocas horas.
Ayer, en medio de la madrugada -a las tres pasadas-, mientras terminada el guión para Felipe, mi piso comenzó a inundarse. Llovía no muy fuerte pero constante, aunque ese no fue el problema. Un canalón en el techo se agrietó justo encima de una de las ventanas, lo que hacía que el agua cayera constantemente y se filtrara por ventana y pared.Cuando me di cuenta el agua no era mucha, así que comencé a trapearla; Lesslye se despertó y me ayudó. Pero en cinco minutos, el torrente aumentó y el agua comenzó a correr por todas partes. A mover muebles, desconectar electrodomésticos, enrollar toallas, intentar pararlo. Casi cuatro horas. Hasta que el agua paró, el sol comenzó a salir y pude dormir un poco. Ni que decir del guión y de lo que tenía que hacer esta mañana; todo tendrá que esperar, al menos, a que el dolor de cabeza se me pase.
La madrugada y la noche fue un vayvén de vecinos. Lesslye fue a despertar a Pedro -ex portero y único vecino que conocemos- para ver si sabía que hacer. Lo más que pudo hacer fue prestarnos un par de trapeadores y desearnos suerte. La vecina del dos subió, según ella, porque pensó que alguien estaba robando en el piso. Su teoría es que alguién saboteó el canalón intencionadamente, a mitad de la noche, y causó la inundación. Yo pienso que fue simple corrosión; cuando lo mencioné ella sólo dijo "hazme caso, que más sabe el diablo por viejo". Quizá tenga razón. La vecina del quinto, que también sufrió por el agua, coincide en que esto es causa de la desidia de la junta de vecinos.
La comunidad de vecinos quedó de enviar a alguien a reparar esa grieta -que debería de haberse revisado hace cinco años, según mis vecinos- y revisar los daños a pared y ventana. No ha aparecido nadie. Pero los pronósticos del tiempo no mencionan lluvias, así que parece que estamos a salvo. Lesslye y yo hemos superado nuestra primera crisis doméstica.
Dios Tlaloc, por favor, no te manifiestes hoy.


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