Ayer hacía un calor sofocante en Madrid. Practicamente no pude dormir, dando vueltas en la cama y batallando para respirar. Ya saben-- ese calor pegajoso que te pega la ropa y las sábanas al cuerpo. Eso era ayer. Esta noche -¿madrugada?- estamos a 15 grados y está lloviendo. Supongo que este es una especie de "regalo divino" para que no extrañe el magnifico clima de Monterrey. Gracias. Supongo.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario