1.5.02

Este año ha sido una xinga constante. En tres meses he pisado mas el aeropuerto que en los últimos dos años juntos. Hemos estado un poco presionados por el dinero, buscando trabajo, definiendo estudios, viajando, etc. Pero esta última semana se lleva el premio.

Desde que mi padre llegó a Madrid no hemos parado. Ayer, después de llevarlo al aeropuerto, regresé para encontrarme con que había amenaza de bomba en el supermercado de la esquina (en serio) y comenzar a empacar y preparar la mudanza. Mi vida entera en cajas, maletas y bolsas de papel. A las tres de la mañana decidimos que teníamos que dormir. Nos levantamos a las siete y, después de un pequeño frikiamiento, logramos terminar de empacar todo y esperamos la furgoneta. A cargar cajas, subir escaleras, bajar cajas...

A las cuatro de la tarde habíamos terminado. Y todo mi cuerpo me dolía. Sentía músculos en los brazos y la espalda que ni siquiera sabía que existían. Lesslye y yo caímos rendidos y dormimos hasta las nueve que comenzó el juego Real Madrid-Barcelona. Un pequeño descanso, aunque el juego estuvo medio aburrido.

La xinga continuará mañana y -seguramente- hasta el lunes. Mañana toca limpiar ambos depas y el viernes entregan los muebles, conectan el gas y me toca ponerme el overall y hacerla de McGyver para ver si podemos tener la casa lista para el domingo.

Y luego viene el lunes y la dura realidad... a ponerse a jalar.

(Por cierto, si saben de algún trabajillo que salga por ahi, avísenme, que me vendría bien.)

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