Death Proof y Planet Terror eran las de cajón. Me había resistido demasiado. Además me traje la Criterion de The Third Man, Black Snake Moan, Brick, Bug y Halloween. Ya con eso me gasté lo de los boletos, que mi padre tuvo a bien vender cuando vio que de plano no llegaba.
* * *
Me compré Halloween, primero, porque es una de mis películas favoritas. Un clásico irrefutable. Pionera del cine de terror, joya del cine independiente y -a secas- una gran película. Pero también me la compré porque acabo de ver el remake que perpetró Rob Zombie a manos de los Weinstein. Vaya puñeta mental.
No es que la película me haya parecido mala. Es más, me gustó mucho más de lo que esperaba. Pero mi problema principal con la "actualización" ("re-imaginación", dice el maestro Zombie) de una historia tan sencilla pero tan contundente es que no había ninguna razón para hacerla. La original es una película que se mantiene hoy tan fuerte y vigente como cuando se estrenó hace casi treinta años.
Rob Zombie argumenta que Michael Myers se había vuelto demasiado familiar para el público, y por lo tanto, había perdido su facultad de asustar. Pero su respuesta a esto es incluir en la historia un prologo que intenta explicar de donde viene la violencia que sale de Michael Myers, con personajes como su madre stripper y el padrastro malvado. Este intento por "explicar" en realidad lo que hace es "humanizar" a un personaje cuya naturaleza es precisamente una carencia de humanidad, sin razón alguna detrás de sus actos. Cuando Donald Pleasence dice en la original que lo que vio detrás de los ojos de Michael era el mal, lo crees. Pero cuando Malcolm McDowell dice las mismas líneas en la nueva versión, no parecen ser mas que clichés de película de terror. Ya vimos al niño, ya vimos el daño que sufrió. Ahora lo que vemos es un luchador disfrazado de Michael Myers.
La segunda gran aportación de Rob Zombie a la historia de John Carpenter y Debra Hill es darle una historia a la máscara. Primero, darle una razón de ser al hecho de que Michael, desde niño, cubra su rostro para matar. Esto por sí sólo podría haber funcionado (aunque sigo pensando que era innecesario), pero Zombie va más allá al tratar de darle una historia a la famosa máscara blanca. En un momento extraño de la película descubrimos que Michael escondió la máscara y el cuchillo con el que mató a su hermana y padrastro debajo de unas tablas del piso del sótano. Quince años después siguen ahí, lo cuál es bastante conveniente, ya que Michael podrá seguir matando sin romper las directrices que ha dispuesto el director de arte. Absurdo.
Pero no todo es malo en la versión de Rob Zombie. Hay muchas secuencias que funcionan muy bien, y en las que se puede sentir su amor por la original. Dos o tres escenas en especial son de lo mejor que se ha hecho en el género en mucho tiempo, con un ritmo cuidado y preciso. La puesta en escena es muy interesante, y se nota que Rob Zombie tiene lo necesario para ser un grande en el género. Sus planos en ocasiones me recuerdan a los de Tarantino, jugando con la cámara, usándola para crear una atmósfera y también para afectar al espectador. También el diseño de producción está muy cuidado, y el diseño de The Shape en especial es genial. Rob Zombie tenía razón cuando dijo que "Michael no se veía tan bien desde la original". Y por último, otro acierto: Scout Taylor-Compton como Laurie Strode tiene esa mezcla de vulnerabilidad y fuerza que hizo que Jamie Lee Curtis brillara en la película original.
No es que la película me haya parecido mala. Es más, me gustó mucho más de lo que esperaba. Pero mi problema principal con la "actualización" ("re-imaginación", dice el maestro Zombie) de una historia tan sencilla pero tan contundente es que no había ninguna razón para hacerla. La original es una película que se mantiene hoy tan fuerte y vigente como cuando se estrenó hace casi treinta años.
Rob Zombie argumenta que Michael Myers se había vuelto demasiado familiar para el público, y por lo tanto, había perdido su facultad de asustar. Pero su respuesta a esto es incluir en la historia un prologo que intenta explicar de donde viene la violencia que sale de Michael Myers, con personajes como su madre stripper y el padrastro malvado. Este intento por "explicar" en realidad lo que hace es "humanizar" a un personaje cuya naturaleza es precisamente una carencia de humanidad, sin razón alguna detrás de sus actos. Cuando Donald Pleasence dice en la original que lo que vio detrás de los ojos de Michael era el mal, lo crees. Pero cuando Malcolm McDowell dice las mismas líneas en la nueva versión, no parecen ser mas que clichés de película de terror. Ya vimos al niño, ya vimos el daño que sufrió. Ahora lo que vemos es un luchador disfrazado de Michael Myers.
La segunda gran aportación de Rob Zombie a la historia de John Carpenter y Debra Hill es darle una historia a la máscara. Primero, darle una razón de ser al hecho de que Michael, desde niño, cubra su rostro para matar. Esto por sí sólo podría haber funcionado (aunque sigo pensando que era innecesario), pero Zombie va más allá al tratar de darle una historia a la famosa máscara blanca. En un momento extraño de la película descubrimos que Michael escondió la máscara y el cuchillo con el que mató a su hermana y padrastro debajo de unas tablas del piso del sótano. Quince años después siguen ahí, lo cuál es bastante conveniente, ya que Michael podrá seguir matando sin romper las directrices que ha dispuesto el director de arte. Absurdo.
Pero no todo es malo en la versión de Rob Zombie. Hay muchas secuencias que funcionan muy bien, y en las que se puede sentir su amor por la original. Dos o tres escenas en especial son de lo mejor que se ha hecho en el género en mucho tiempo, con un ritmo cuidado y preciso. La puesta en escena es muy interesante, y se nota que Rob Zombie tiene lo necesario para ser un grande en el género. Sus planos en ocasiones me recuerdan a los de Tarantino, jugando con la cámara, usándola para crear una atmósfera y también para afectar al espectador. También el diseño de producción está muy cuidado, y el diseño de The Shape en especial es genial. Rob Zombie tenía razón cuando dijo que "Michael no se veía tan bien desde la original". Y por último, otro acierto: Scout Taylor-Compton como Laurie Strode tiene esa mezcla de vulnerabilidad y fuerza que hizo que Jamie Lee Curtis brillara en la película original.
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Seres comenzó bien. Gracias por preguntar. Empezaron a filmar hoy, parece que todo salió bien (deben de estar por cortar mientras escribo esto) y nadie ha salido lastimado. Todavía.* * *
Y yo estoy a menos cinco para salir a Madrid. Acabando pendientes a marchas forzadas.


