Sexy Beast (Johnathan Glazer, 2001) es completamente acerca de un personaje. Don Logan, en las carnes de Ben Kingsley. Es hiperactivo, salvaje, demoledor. Es toda la fuerza de una jauría en 170 centímetros. Un monólogo frente al espejo se convierte en una barrena que quita de su camino todo lo que encuentra. Kingsley lleva el peso de la película, pero no borra todo lo que lo rodea, un guión sólido y con excelentes diálogos, unos actores excelentes que tienen personajes muy completos que llevar a la realidad y una ejecución técnica que se acerca mucho a la perfección. Y no, Kingsley no es esa bestia sexy de la que habla el título.
Si pueden no dejen de ver Sexy Beast.
15.3.02
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario